Tu cerebro te lo agradecerá

 

POR QUÉ TU CEREBRO DIRÁ

¡Buenas, buenas! ¿Qué tal van por allí? Hoy les vengo con un posteo bien pero bien geek.

¿Por qué ese título? Bien. Hoy quisiera escribir acerca de cómo el ejercicio físico es favorable para tu querido cerebro. Personalmente, creo que es el cerebro al que menos interés damos, generalmente no escucho a las personas que me rodean preocuparse por este músculo, más si su ombligo, sus piernas, su corazón, o su estómago. Pero es raro escuchar a alguien decir “me preocupa mi cabeza”. En serio, si lo han escuchado necesito la anécdota.

Creo que uno generalmente no se preocupa por el estado de su cerebro porque quizás es de lo que menos información se propaga, normalmente se habla más acerca de cuidados intestinales o del corazón (no es para menos), pero poco se pronuncia en pos de este “músculo”.

Quisiera mostrarles, primero, este video de Wendy Suzuki en su charla TED. Ella es profesora de neurociencia y psicología de la Universidad de Nueva York, su interés en investigación radica principalmente en la neuroplasticidad de nuestro cerebro. Si bien principalmente ha puesto el foco de sus estudios en la memoria a largo plazo, lo que interesa es que últimamente se ha centrado más en conocer cómo el ejercicio aeróbico puede ser utilizado para incrementar el aprendizaje,  la memoria y mejorar diversas habilidades cognitivas en los seres humanos.

AQUÍ EL VIDEO DE SU CHARLA TED.

Hay varios puntos a destacar (y aclarar) del video:

  1. ¿Qué son los neurotransmisores de noradrenalina, dopamina y serotonina? La serotonina vendría a ser el elemento químico que mantiene equilibrado nuestro estado de ánimo (baja serotonina en casos de depresión, p.j); la noradrenalina, por su parte, tiene un efecto excitatorio en nosotros y la dopamina genera sensaciones placenteras, además de tener un papel importante en los procesos de aprendizaje, entre otros.
  2. Es importante resaltar que, si bien el ejercicio físico no va a evitar que padezcas alguna enfermedad mental en el futuro,  SÍ puede hacer que dicha enfermedad no aparezca antes de tiempo, ni se desarrolle velozmente ya que precisamente tu cerebro será más (literalmente) FUERTE.
  3. Tu mood. Se mantendrá positivo en el día a día si realizas ejercicio aeróbico y regular, justamente por mantener los niveles altos de noradrenalina-serotonina-dopamina.
  4. Entonces, al pensar al cerebro como un músculo, pues si uno lo ejercita, se volverá más fuerte, “musculoso”, ya que al estimularlo crecerán las neuronas, lo que les dará más volumen tanto al hipocampo como a la corteza prefrontal. Esto, resumido, tiene como consecuencia los 4+: + estado de ánimo; + energía; + memoria; + atención.

Ahora bien, según otras investigaciones, como las de Stein et. al (2007) es importante destacar la mejora en el aprendizaje social, la atenuación a la respuesta ante el estrés (digamos que uno empieza a tomarse los problemas con un poco más de calma), aumenta las células glíadas (que protegen nuestras neuronas) y la sinaptogénesis (+ formación de sinapsis alias intercambio neuronal), y por supuesto, tiene efectos antidepresivos.

De este estudio, hay que resaltar algo importante y que está relacionado con lo que he dicho anteriormente: uno lee los manuales como el DSM-IV y la FALTA de EJERCICIO no aparece jamás como síntoma, sino que se vuelve esto cuando es EXCESIVO (como en el caso de la anorexia). Por eso proponen que se sugiera dentro de la terapia al ejercicio como un factor protector y como herramienta saludable que apoye al tratamiento. Personalmente, esto no ha pasado siempre. En mi vida he visitado 3 psicólogas, y sólo una me dijo que “empiece yoga” (más que nada por mis niveles de ansiedad). Bueno, arranqué boxeo. #sorrynotsorry.

Con respecto a cómo conseguir estos efectos (tal como lo dice Wendy) su propuesta es: 3-4 veces x 30 min x semana. Ahora bien, estudios como los de Jiménez-Torres et. al (2008) explican que, en casos de trastornos de ansiedad, puede proponerse realizar ejercicio físico entre 3-5 días por semana, en un período de tiempo de 10 semanas, y para casos de trastornos depresivos, un  período de 5 semanas. Este ejercicio físico debe tener en cuenta la intensidad relacionada con su pulsación cardíaca (no debe superarla en un 85%).

Asimismo, para los trastornos de ansiedad o para la depresión, pueden considerarse ejercicios o bien aeróbicos de baja intensidad y de largo tiempo; o bien anaeróbicos de alta intensidad y de bajo tiempo. Sin embargo, este grupo de investigadores no recomiendan deportes de mucha concentración para dichas enfermedades, ya que pueden aumentar la tensión en las personas.

Volviendo a lo que planteé anteriormente: yo no escucho cotidianamente frases como “uf, hoy me siento fatal. Será porque no hice ejercicio” (ok, quizás mi ambiente no sea el que más ejercicio haga). Pero es que es algo que no he escuchado nunca. Esto es a lo que se refieren cuando dicen que la “falta de ejercicio” no se ve como un síntoma, no se describe como tal. No, uno nunca lo siente como un síntoma porque considero que hay falta de información acerca de sus beneficios, o más bien, que esta no llega a oídos de las personas.

Esto también se conecta con la idea que expuse en mis entradas anteriores, que uno al hacer ejercicio no debe enfocarse en si sus abdominales hoy están más marcados, o si esa grasa adicional de las piernas se ha ido, o en contar cuántos días faltan en el verano para calcular exactamente cuánto ejercicio deberá hacer para “llegar bien” a esta estación del año. Es decir, creo que uno normalmente se enfoca en los músculos equivocados (abs-glúteos-piernas).

No. Uno debería enfocarse aún más a largo plazo, no en una estación, sino en una vida y en otro músculo (el cerebro): a largo plazo éste será más saludable, más fuerte, más musculoso, y estará más protegido que un cerebro que no ha sido estimulado en términos físicos. Viviré mis días con mejor humor, estaré más distanciado de caer en estados depresivos, ansiosos. Y como dice Wendy, no hace falta ser atleta, ni gastar dinero en gimnasios, sólo realizar ejercicio regular por unos minutos, aumentando nuestro ritmo cardíaco (lo que lo convertiría en ejercicio aeróbico).

Así es como tu cerebro te dirá GRACIAS.

Por último, quisiera mencionarles a dos chicas “fitness” que sigo porque simplemente me agradan sus rutinas de ejercicios ya que me parecen prácticas y fáciles de hacer, sin necesidad de tanta “cháchara”. Una es Kayla , en su facebook pueden ver videos cortos de rutinas de ejercicio que pueden hacerse en casa (incluso creo que tiene una app). Y la otra es Ile.

¡Nos vemos!

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