Más geek que fit.

LIFE'S FULL OF NEW BEGGININGS

¡Bienvenidos! Soy Milo y no puedo creer que esta sea mi primera entrada en el blog. Mierda. Me costó sentarme a escribir, probablemente porque siempre me la pasé escribiendo más para mí que para un público.

Así que, ¿Por qué haces un blog, Milo? Bien. Como dice la foto (perdón, me encantan las frases en inglés), la vida está llena de nuevos comienzos. Pero llenísima.

Desde hacía mucho tiempo, sentía que mi vida era demasiado sedentaria, demasiado rutinaria. Ojo, no es que la rutina no sea buena. Es que se había vuelto todo una zona de confort un tanto patológica. Y hablo de patológica en serio: falta de tolerancia a la frustración, miedos, ansiedad, colesterol alto, ronchas… Y entonces, decidí cambiar.

No fue un cambio drástico, ni siquiera hoy el cambio ha terminado. Es imposible que termine. Pero sí es gradual, como un arcoiris que se forma pacientemente mientras se combinan el sol y la lluvia.

Lo primero que hice fue reflexionar acerca de cómo me sentía en mi vida actual, ¿Estaba satisfecha? ¿Me sentía bien? ¿Llevaba a cabo acciones que aumentaran mi amor propio, mi autoestima? ¿O simplemente decía “si, creo que me siento bien”? Luego de hacerme estas preguntas descubrí que si bien hacía lo que amaba (estudiar Psicología) algo fallaba y mi cuerpo me lo señalaba constantemente. Insomnio. Estrés. Ansiedad. Todos signos físicos, todos pedidos de “por favor, pará, reflexioná, necesitamos vos (mente) y yo una transformación”.

La primera vía de acción que se me ocurrió para cambiar esta situación fue empezar el gimnasio (complementada con terapia gestáltica, que hago desde hace varios meses). De ahí surgieron otros cuestionamientos “¿Por qué nunca durás haciendo ejercicio físico?” “¿Qué es lo que pasa por tu mente, qué pensamientos tenés que simplemente abandonás?”, bueno, el abandono resultaba siempre de dos cosas: 1) el campo físico, fitness, no es lo mío, nunca lo fue (bien, quizás ahora un poco) y 2) porque no encontraba ninguna actividad que me gustara, de hecho luego de pasar por natación, handball, volleyball, spinning, crossfit y tantas otras cosas uno empieza a darse por vencido. Y lo más importante: estaba acostumbrada a centrarme en mi físico, en el famoso “llegar al verano”, en vez de enfocarme en los cambios positivos que experimentaba mi cerebro (de los que hablaré en otras entradas). Debía cambiar mi objetivo, cambiar de perspectiva y perseguir otros logros que no pusieran mi apariencia como destino final.

Pero como dije estaba convencida de que iba a cambiar, de que mi mente y mi cuerpo iban a estar en armonía, de que iba a encontrar una forma saludable de darle un twist a mi estilo de vida. Y así fue.

Un buen día, no me pregunten cómo, encontré un gimnasio (más que nada especializado en artes marciales) y en él daban boxeo. Repito, no me pregunten cómo una chica como yo, apenas con estado y fuerza física, se le dio por arrancar con esta actividad (que de por sí es muy exigente).

En ese momento, se activó mi parte Geek (que es la que predomina siempre) y empecé a investigar acerca de los beneficios (y los contrabeneficios) de esta actividad física. Sentí una corazonada. Tenía que intentarlo.

Cuatro meses luego, estoy escribiendo esta entrada de blog. El cambio ya empezó y sigue, y queda mucho camino por recorrer, sembrar, transformar, cruzar. Lo que empezó siendo algo recreativo, ahora es una meta a seguir, un sueño que está ahí esperando a ser cumplido.

No sólo estoy teniendo una vida más saludable en términos alimenticios (he cambiado considerablemente mis comidas, aunque sin dejar de darme mis gustos ni mucho menos) sino que además, mi colesterol bajó, no tengo insomnio, no tengo ronchas y mis niveles de ansiedad diaria han bajado considerablemente (algo que siempre sufrí).

El cuerpo hoy, me dice gracias. ¡Y en mi mente hay más pensamientos positivos! ¿Por qué? Hoy no siento estrés, sino eustrés (definido como “un estado de conciencia, en el cual pensamiento, emoción y sensación parecen organizarse para proporcionar un efecto general de alegría, satisfacción y energía vital”), pueden leer más aquí.

¿A qué voy con todo esto? Bueno, muchos de los pequeños cambios positivos que recibo con los brazos abiertos son resultado de una combinación perfecta entre mi cerebro + ejercicio físico. Neurociencia + training.

Geek & fit, gal.

Hasta la próxima.

Milo Moreno

 

 

 

 

 

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1 comentario en “Más geek que fit.”

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